Las carnicerías de Salta atraviesan un momento complejo por la caída del consumo de carne vacuna, el aumento de los costos y la presión impositiva. El productor cárnico Dardo Romano señaló que el consumo de carne bovina cayó unos cinco kilos por persona al año, mientras que el cerdo creció cerca de tres kilos, sin alcanzar a compensar la baja.
A esto se suma el incremento de los gastos para mantener los comercios y el peso de los impuestos. Romano cuestionó especialmente Ingresos Brutos, que según explicó representa un 5% y, por el efecto en cascada, puede llegar al 10% cuando la mercadería pasa por distribuidores o proveedores.
Otro factor es el ingreso de carne proveniente de Brasil, que llega a precios más bajos y genera una diferencia entre los supermercados y grandes cadenas y las carnicerías que comercializan producción local.
Romano sostuvo que las importaciones llegaron para quedarse y consideró necesario que el mercado encuentre un equilibrio. Mientras tanto, señaló que la combinación de menos ventas y mayores costos profundiza las dificultades de los comerciantes del sector.