Salta se encuentra entre las jurisdicciones con mayor nivel de morosidad del país y ocupa el séptimo puesto nacional. Cerca de un tercio de los deudores salteños tendría dificultades para mantenerse al día con sus compromisos financieros, en un contexto especialmente complejo para las provincias del Norte argentino.
Uno de los factores que agrava el panorama son los ingresos promedio más bajos que la media nacional, lo que dificulta afrontar cuotas y préstamos. A esto se suma el crecimiento de los créditos otorgados por billeteras virtuales y empresas fintech, que ofrecen un acceso más sencillo al financiamiento pero, en algunos casos, con costos financieros muy elevados.
El economista Gastón Carrazán advirtió que la situación puede generar un círculo de endeudamiento: algunas personas recurren a un nuevo préstamo para cancelar compromisos anteriores. Además, explicó que una baja en los índices de mora no siempre significa que las familias hayan logrado pagar sus deudas, ya que parte de esas obligaciones puede ser refinanciada o pasar a otras instancias de cobro.
El escenario deja a muchas familias con menor margen para afrontar nuevos compromisos y con dificultades para acceder a créditos tradicionales cuando quedan registradas como deudoras. La combinación de salarios ajustados, endeudamiento creciente y préstamos de alto costo mantiene a Salta entre las provincias más comprometidas en materia de morosidad.