La implementación de la Educación Sexual Integral presenta diferencias entre las escuelas y todavía existen instituciones donde el abordaje resulta limitado. La médica especialista en sexología clínica Mónica Gelsi se refirió al tema y planteó la necesidad de generar un trabajo más articulado entre establecimientos educativos, familias y profesionales de la salud.
Uno de los principales reclamos de la especialista apunta a que los adultos se involucren más en las conversaciones sobre sexualidad. Según explicó, el pudor y la incomodidad suelen hacer que estos temas se posterguen en el hogar, pero cuando los chicos no encuentran respuestas allí pueden recurrir a internet, donde quedan expuestos a información que no siempre es adecuada.
Gelsi consideró que la ESI debe acompañar el crecimiento y no limitarse a hablar de prevención. El cuidado del cuerpo, los vínculos, la afectividad, la autoestima, el respeto por la diversidad y la capacidad de reconocer límites también forman parte del aprendizaje. Para los más chicos propuso trabajar mediante juegos y situaciones cotidianas, mientras que en la adolescencia el contenido puede incluir cambios corporales, intimidad y métodos de prevención.
La especialista también remarcó que la escuela tiene un papel complementario y no pretende ocupar el lugar de las familias. En ese sentido, propuso realizar reuniones con padres y madres para explicar qué temas se trabajarán con los estudiantes y despejar dudas antes de comenzar.
Finalmente, Gelsi sostuvo que el acompañamiento debe mantenerse fuera del aula. Para eso, recomendó que las familias estén atentas al uso de celulares y redes sociales, pero sobre todo que generen espacios donde sus hijos puedan preguntar sin miedo ni vergüenza. “Hay que hablar de estos temas a tiempo, no llegar tarde”, afirmó.