En Francia avanzan con el desarrollo de Aeson, un corazón artificial creado para reemplazar completamente al humano en pacientes con insuficiencia cardíaca terminal.
El dispositivo, desarrollado por Carmat utiliza sensores inteligentes y un sistema hidráulico que imita los latidos naturales del cuerpo.
Aunque todavía requiere baterías externas y monitoreo constante, la tecnología representa una gran esperanza para pacientes que esperan un trasplante y no consiguen donante.