El financiamiento se convirtió en una herramienta habitual para una parte importante de las familias argentinas. Según un informe elaborado a partir de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, el 58,7% de los hogares urbanos utilizó durante el primer trimestre de 2026 alguna alternativa para afrontar sus gastos.
El dato no representa un salto respecto de años anteriores: desde 2016, la proporción se mantiene alrededor del 59%. Las opciones más utilizadas son las compras en cuotas o al fiado, aunque también aparecen los préstamos entre familiares y amigos y el acceso a bancos o financieras. Durante el primer trimestre, el 33,7% de los hogares utilizó exclusivamente cuotas o fiado, mientras que el 17,5% combinó distintas modalidades.
La particularidad aparece al observar los ingresos. Los hogares ubicados en los niveles más altos son los que presentan mayor utilización de estas herramientas: el 72,5% del decil 9, el 67% del decil 8 y el 66,1% del decil 10 recurrieron a algún mecanismo de financiamiento. En los sectores de menores ingresos también hay una presencia significativa, aunque con porcentajes inferiores en varios casos.
El escenario cambia cuando se analiza la capacidad de pago. Mientras el uso del financiamiento permaneció relativamente estable durante la última década, la morosidad aumentó con fuerza. Los datos de la Central de Deudores del Banco Central citados en el informe muestran que la proporción de personas en mora pasó del 13,6% en octubre de 2024 al 27,8% en junio de 2026.
La utilización de financiamiento también varía según las características de cada hogar. Las familias con niños convivientes presentan una proporción mayor, con 62,8%, frente al 52,7% de los hogares sin chicos. También existe una diferencia según la situación laboral: el 71,1% de los hogares encabezados por asalariados formales utiliza algún mecanismo, contra el 55,8% entre los asalariados informales.
Por regiones, el Noroeste encabeza el relevamiento con 68,2%, seguido por Patagonia, Cuyo y la región Pampeana. En el otro extremo se encuentra el Noreste, con 50,5%. El informe aclara que estos datos reflejan el uso de herramientas de financiamiento y no permiten determinar por sí solos cuánto debe cada familia ni si esas obligaciones se encuentran impagas.