La planificación de la Selección Argentina de cara al Mundial 2026 genera cuestionamientos por el nivel de los rivales elegidos en sus partidos amistosos. Luego de la suspensión del encuentro frente a la Selección de España por la Finalissima, el equipo nacional confirmó un nuevo compromiso ante la Selección de Guatemala, lo que volvió a poner el foco en la falta de competencia de alto nivel.
Desde la consagración en la Copa Mundial de la FIFA Qatar 2022, el conjunto dirigido por Lionel Scaloni disputó una serie de amistosos frente a selecciones de menor jerarquía internacional, entre ellas Selección de Curazao, Selección de Panamá, Selección de Indonesia y Selección de Australia. En total, suma doce encuentros sin enfrentarse a equipos europeos, algo que preocupa en la previa de la defensa del título.
Uno de los factores que explica este escenario es la organización del calendario internacional. La UEFA Nations League concentra gran parte de los compromisos de las selecciones del continente europeo, lo que reduce considerablemente las posibilidades de coordinar amistosos intercontinentales.
A esto se suma la imposibilidad de concretar la Finalissima, el partido que enfrenta a los campeones de América y Europa, que finalmente no logró programarse por diferencias entre la AFA y la UEFA.
Con el Mundial que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá en el horizonte, el cuerpo técnico argentino enfrenta el desafío de mantener el nivel competitivo sin haber medido fuerzas con selecciones de primer orden. La falta de rivales de jerarquía abre interrogantes sobre la preparación del equipo en un contexto en el que cada detalle puede ser determinante.