Cat steals piece of meat from the table
La denuncia de una vecina del barrio Ceferino contra una carnicería que presuntamente comercializaba carne de gato encendió una fuerte alarma sanitaria en la ciudad. El hecho, que ya es investigado por las autoridades competentes, reabrió el debate sobre la proliferación de la venta irregular de alimentos y los riesgos que esto implica para la población.
En ese contexto, el empresario cárnico Dardo Romano señaló que este tipo de situaciones no son hechos aislados y apuntó directamente al crecimiento de una oferta informal que opera fuera de toda normativa. Según explicó, en los últimos meses se multiplicaron los locales físicos sin habilitación y la venta de carne y derivados a través de redes sociales, sin controles bromatológicos ni garantías sobre el origen de los productos.
Romano remarcó la importancia de concientizar a los consumidores y advirtió que, si bien la situación económica empuja a buscar precios más bajos, hay límites que no deberían cruzarse. “Hay cosas en las que se puede ahorrar y otras en las que no”, sostuvo, al referirse a la compra de alimentos, especialmente aquellos de alto riesgo sanitario como la carne.
Desde el sector formal explican que la diferencia entre un comercio habilitado y uno que no lo está es profunda. Las carnicerías autorizadas deben cumplir normas estrictas de higiene, conservación, cadena de frío y trazabilidad, además de someterse a inspecciones periódicas y afrontar una elevada carga impositiva. Esta realidad genera una brecha de precios frente a quienes venden sin cumplir ningún tipo de regulación.
Las autoridades sanitarias recuerdan que consumir carne de origen desconocido puede provocar intoxicaciones, enfermedades parasitarias y otras patologías graves. Por eso, recomiendan comprar únicamente en establecimientos habilitados, verificar las condiciones de higiene y denunciar cualquier irregularidad. La investigación en curso busca determinar responsabilidades, pero también vuelve a poner el foco en una problemática más amplia que requiere controles más estrictos y consumidores informados.