La alimentación vuelve a ubicarse en el centro del debate sobre el envejecimiento saludable. Un estudio reciente publicado en la revista científica Nutrients encontró que los adultos mayores que incorporan mayores cantidades de fibra dietética, grasas insaturadas y determinados micronutrientes presentan un mejor desempeño en funciones cognitivas, especialmente en tareas vinculadas a la memoria.
La investigación fue dirigida por Samitinjaya Dhakal, de la Universidad Estatal de Dakota del Sur, y analizó la relación entre los hábitos alimentarios y la capacidad cognitiva en personas mayores. Los resultados señalaron que una dieta basada en alimentos integrales, frutas, verduras y fuentes de grasas saludables se asocia con mejores resultados en pruebas de memoria y procesamiento mental.
Los especialistas explicaron que la fibra cumple un rol clave en la salud intestinal y en la regulación de procesos inflamatorios, factores que también influyen en el funcionamiento del cerebro. A su vez, vitaminas y minerales con acción antioxidante contribuirían a proteger las neuronas frente al desgaste propio del envejecimiento.
El interés por este tipo de estudios cobra mayor relevancia frente al aumento de enfermedades neurodegenerativas. El Alzheimer, una de las formas de demencia más frecuentes, afecta a uno de cada diez adultos mayores de 70 años, según datos recientes publicados en la revista Nature. Aunque no existe una cura definitiva, la evidencia científica sugiere que ciertos factores vinculados al estilo de vida podrían ayudar a reducir el riesgo o a retrasar la aparición de los síntomas.
Si bien los investigadores aclararon que los resultados no establecen una relación causal directa, destacaron la importancia de promover una alimentación equilibrada como parte de las estrategias de prevención del deterioro cognitivo. En ese sentido, remarcaron que una dieta variada y rica en nutrientes puede convertirse en una aliada clave para preservar la salud cerebral a lo largo del tiempo.