Durante este jueves se conoció la triste noticia de la muerte de Noemí Cristina Laspiur, conocida popularmente como La Moro. La esposa de Mario Teruel, de Los Nocheros y madre de Álvaro, también integrante del grupo, Augusto, Jimena y Lautaro, tenía 58 años y había sido internada de urgencia a fines de enero luego de sufrir dos aneurismas y en los últimos días había entrado en coma farmacológico.

Por la gravedad en su estado de salud, el grupo que integraban su esposo y su hijo Álvaro, además de su cuñado Kike Teruel y Rubén Ehizaguirre debió suspender sus compromisos pautados para lo que resta del verano. Con Los Nocheros, se constituyó en una de las grandes exponentes del folklore salteño de los últimos treinta años y puso su sello en algunas de las letras más significativas del grupo, como “Me enamoré de una zamba”, “Viento del algarrobal” y “La yapa”.

Por fuera del conjunto, expuso todo su talento y personalidad en el álbum No clásico y sus canciones fueron interpretadas por artistas como Paloma San Basilio, Facundo Toro, El Chaqueño Palavecino y Vale 4. Su temprana partida causó un gran dolor en la comunidad artística, sobre todo en la del folklore y fundamentalmente en la provincia de Salta, donde se formó entre peñas y guitarreadas y llegó a atravesar fronteras gracias a sus canciones.

Según contaba La Moro, a quien nadie llamaba Noemí ni mucho menos Cristina, su amor por la música llegó de manera epistolar. O al menos eso le decía su marido, que en esas cartas románticas, escritas de puño y letra y depositadas en buzones en tiempos de giras, había un atisbo de poesía.

Ella por entonces solo pensaba en la música, que fue el respaldo con el que se animó a ponerle melodías a esas palabras que brotaban de lo más profundo de su corazón. “Creo que a una letra no le puede faltar la melodía, aun cuando la poesía tiene vida propia, para mi van siempre de la mano, yo armo la poesía con una melodía”, reconoció en una entrevista con el sitio salteño El influencer, donde reveló sus influencias escuchando a referentes del folklore como Jaime Dávalos y Daniel Toro, con quien se dio el gusto de trabajar a seis manos en “Sueño de Amor”.

“Fue fascinante, poder estar al lado del Maestro Daniel, una persona que admiro en todo”, resumió y contó que todo nació del propio Toro que le propuso a su marido hacer algo juntos. Se llamaron por teléfono, Daniel tarareó la música y Mario la completó. Recién entonces le puso letra y se la cantaron, otra vez vía telefónica, esperando su devolución. En ese momento sentía que estaba rindiendo mi gran examen, una vez que dio su consentimiento para mi fue algo soñado e inolvidable”, admitió.

En Los Nocheros estuvo más de treinta y cinco años aportando su talento entre bambalinas. Para los seguidores del grupo y el ambiente del folclore era una pieza fundamental en el desarrollo exitoso del grupo, pero su nombre era desconocido por fuera del circuito. Hasta que en 2012 su nombre apareció por primera vez al frente de un proyecto artístico. Entonces llegó No clásico, que definió como “un disco muy plural, en el que cada artista que participaba podía aportar su impronta, sus arreglos y eso le dio un toque diferente, con mucho de folclore y jazz”. Allí le puso voz a algunas obras que había firmado, como “Dijo la chacarera”, “Florcita rara” o “Asistencia perfecta”. Un regalo para ella y también para todos los que la querían, la respetaban y querían escuchar sus canciones en su voz. Los mismos que hoy la lloran, seguramente, cantando.

Compartir en redes sociales

Por Cristian

Deja un comentario