Marcelo Gallardo anunció que dejará de ser el entrenador de River Plate luego de un arranque adverso en el Torneo Apertura, marcado por tres derrotas consecutivas que encendieron las alarmas en el club de Núñez. La decisión fue comunicada tras una reunión en el predio de Ezeiza con el presidente, Stefano Di Carlo, y el director deportivo, Enzo Francescoli.
En un mensaje dirigido a los hinchas, el entrenador expresó con visible emoción: “Intentaré ser breve para que no me inunde la emoción y el dolor que significa anunciar que el jueves será mi último partido”. Sus palabras marcaron el cierre de una etapa que, más allá del presente deportivo, quedó ligada a uno de los ciclos más trascendentes de la historia reciente del club.
Gallardo explicó que la determinación apunta a descomprimir el clima interno y permitir que el equipo encuentre un nuevo impulso. El comienzo irregular en el torneo generó cuestionamientos y preocupación en el entorno, en un contexto donde la exigencia siempre es máxima.
Durante su despedida, agradeció el respaldo recibido: destacó el acompañamiento constante de los hinchas y el compromiso de los jugadores y trabajadores del club a lo largo de su gestión.
Su salida abre ahora un proceso de transición en River, que deberá definir rápidamente a su sucesor para afrontar el calendario inmediato. Mientras tanto, el último partido de Gallardo al frente del equipo tendrá un condimento especial: será la despedida de un entrenador que dejó una marca profunda en la identidad deportiva e institucional del club.