Nicolás Maduro compareció ante un tribunal federal de Estados Unidos y se declaró inocente de los cargos que enfrenta, en una audiencia que estuvo cargada de definiciones políticas y cuestionamientos al proceso judicial. Frente al juez Alvin Hellerstein, el mandatario venezolano sostuvo que fue capturado en su residencia de Caracas y trasladado contra su voluntad al país norteamericano.
Durante la audiencia, Maduro afirmó desconocer los derechos que le fueron leídos en la sala y aseguró que recién en ese momento tomó conocimiento formal de las garantías procesales que le asisten. “Yo no conocía esos derechos, ahora su señoría me los ha informado”, expresó, luego de que el magistrado le explicara que tiene derecho a contar con un abogado —incluso uno designado por el Estado— y a solicitar la libertad antes del juicio, salvo que existan fundamentos para rechazarla.
En su intervención, el líder chavista insistió en su inocencia y remarcó su condición política. “Soy el presidente de Venezuela”, afirmó ante el tribunal, en un intento por reforzar su postura de que el proceso judicial tiene motivaciones políticas y no penales. También cuestionó la legalidad de su detención y dejó asentado que no reconoce la jurisdicción estadounidense sobre su persona.
La causa en su contra incluye graves acusaciones vinculadas al narcotráfico y otros delitos federales, que podrían derivar en penas severas en caso de una eventual condena. Por el momento, Maduro permanece bajo custodia mientras se define el cronograma judicial y los pasos a seguir en la investigación.
El caso generó un fuerte impacto internacional y reavivó tensiones diplomáticas, especialmente en América Latina, donde distintos gobiernos siguen con atención el desarrollo del proceso y sus posibles consecuencias políticas para Venezuela y la región.