El próximo 7 de mayo, 135 cardenales menores de 80 años se reunirán en la Capilla Sixtina para elegir al nuevo Papa, tras el fallecimiento de Francisco el pasado 21 de abril. Se espera que este cónclave no se extienda por muchos días y que la decisión se tome entre la segunda y la tercera jornada.
En este proceso, la quinta ronda de votación es considerada una instancia clave. Durante las primeras votaciones, los cardenales tantean el panorama y evalúan a los candidatos con mayores posibilidades. Para la quinta votación, suele consolidarse el apoyo a los nombres más fuertes, o bien se produce un giro decisivo conocido como “rendición táctica”.
La rendición táctica es una maniobra política en la que los cardenales dejan de respaldar a un candidato sin posibilidades reales y trasladan su apoyo a otro con mayor consenso. Esta práctica suele desbloquear el proceso y acercar al elegido al umbral necesario de los dos tercios para ser proclamado Pontífice.
Con el 80% del Colegio Cardenalicio compuesto por cardenales nombrados por el Papa Francisco, se espera que el próximo Papa continúe con su legado pastoral y reformista. La expectativa global crece en torno al humo blanco, que marcará el inicio de una nueva etapa para la Iglesia Católica.