La inflación volvió a ubicarse en el centro de la discusión económica durante febrero. Luego del 2,9 por ciento registrado en enero por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, distintas consultoras privadas advierten que no se observa una desaceleración marcada y que el índice mensual podría ubicarse en un rango similar.
De acuerdo con relevamientos de alta frecuencia, especialmente en el rubro alimentos y bebidas, la dinámica de precios mantuvo un ritmo sostenido a lo largo del mes. Carnes, lácteos y productos de almacén mostraron incrementos constantes en las primeras semanas, mientras que algunos servicios regulados y ajustes estacionales también aportaron presión al índice general.
En la City, los analistas sostienen que la inflación núcleo —que excluye precios regulados y estacionales— continúa mostrando rigidez, lo que refleja una inercia difícil de quebrar en el corto plazo. Esta tendencia complica la meta oficial de perforar el 1 por ciento mensual hacia mitad de año y alcanzar registros que comiencen con cero.
Si bien el Gobierno confía en que el ancla fiscal y monetaria permita consolidar una trayectoria descendente en los próximos meses, las estimaciones privadas indican que febrero no habría marcado un quiebre significativo respecto de enero. El dato oficial será difundido por el Indec a mediados de marzo y terminará de confirmar si el proceso de desaceleración logra afianzarse o si la inflación mantiene un piso elevado en el inicio del año.