La NASA anunció el hallazgo de un planeta gigante ubicado en el sistema estelar más próximo a la Tierra, a apenas cuatro años luz de distancia. El descubrimiento fue posible gracias al Telescopio Espacial James Webb, que permite observar con gran precisión cuerpos celestes que antes eran invisibles desde nuestro planeta.
Se trata de un planeta gaseoso que orbita su estrella dentro de la denominada zona habitable, donde las condiciones podrían permitir la existencia de algún tipo de vida, aunque no en la forma que conocemos. Su tamaño y composición lo descartan como apto para la vida humana o terrestre, pero abre la puerta a estudiar ambientes exóticos que podrían albergar organismos adaptados a condiciones extremas.
El equipo de investigadores planea continuar observando el planeta para confirmar su órbita y analizar su atmósfera. Este hallazgo no solo amplía nuestro conocimiento sobre sistemas estelares cercanos, sino que también marca un paso clave en la exploración de exoplanetas, mostrando cómo la tecnología avanzada del James Webb puede revelar mundos hasta ahora desconocidos en nuestro vecindario cósmico.