El inicio del año muestra señales claras de aceleración inflacionaria. Durante la primera semana de enero se registraron aumentos generalizados en distintos rubros, con un impacto significativo en alimentos, servicios y actividades vinculadas al ocio, lo que vuelve a encender alertas sobre el costo de vida en los primeros meses del año.
De acuerdo con relevamientos privados, los alimentos consumidos dentro del hogar aumentaron alrededor del 0,5% en la primera semana del mes. Si bien el ritmo fue levemente menor al observado hacia el cierre del año pasado, la tendencia sigue siendo positiva y sostenida. Al sumar los incrementos en comidas fuera del hogar, donde las subas fueron más marcadas, el índice general de alimentos proyecta un aumento cercano al 2,3% para todo enero.
Este comportamiento confirma que el rubro alimentario continúa siendo uno de los principales motores de la inflación, debido a su peso dentro del índice general y a la frecuencia de los ajustes. A esto se suman incrementos relevantes en servicios, transporte y propuestas de esparcimiento, que comenzaron el año con actualizaciones de precios que, en algunos casos, superan el 4%.
El escenario inflacionario de enero refleja tanto la inercia de los aumentos acumulados en los últimos meses como la aplicación de nuevos ajustes estacionales. Analistas advierten que, de mantenerse esta dinámica, el primer trimestre podría presentar niveles de inflación más elevados de lo previsto, con impacto directo en el poder adquisitivo de los hogares.