El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) dará a conocer este martes el índice de inflación correspondiente a diciembre, un dato que permitirá cerrar el balance de precios de 2025 y que adquiere especial relevancia por dos motivos centrales: será el primer termómetro del impacto de la devaluación del peso y el último registro elaborado con la metodología actual del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
De acuerdo con las estimaciones de consultoras privadas, la inflación de diciembre se habría mantenido en niveles similares a los de noviembre, cuando el IPC marcó un 2,5%. Los pronósticos oscilan en un rango acotado, con mediciones que van desde el 2,2% hasta el 2,6%, lo que sugiere un cierre de año sin una aceleración significativa en la dinámica de precios.
Entre los relevamientos más difundidos, FIEL estimó una suba del 2,2%, Sarandí del 2,3% y OJF del 2,4%. En tanto, EcoGo, LCG y Analytica proyectaron un 2,5%, mientras que C&T calculó un 2,6%. En conjunto, las consultoras coinciden en que diciembre no habría mostrado un salto abrupto, pese al contexto cambiario y a los ajustes registrados en algunos rubros.
En términos anuales, el acumulado de inflación de 2025 se ubicaría en torno al 30%, consolidando una fuerte desaceleración frente a años previos, aunque todavía con niveles elevados para el poder adquisitivo de los hogares. Los analistas señalan que alimentos, transporte y algunos servicios regulados continuaron siendo los componentes con mayor incidencia en el índice mensual.
El dato que difundirá el Indec también será clave para evaluar el traslado a precios de la reciente devaluación del peso. Si bien su impacto pleno podría verse con mayor claridad en los primeros meses de 2026, el registro de diciembre permitirá observar si hubo remarcaciones preventivas o ajustes anticipados por parte de empresas y comercios.
Además, este informe marcará el final de una etapa estadística, ya que a partir de enero el organismo aplicará una nueva metodología para el cálculo del IPC. Este cambio genera expectativas en el mercado, no solo por las cifras futuras, sino también por la forma en que se interpretará la evolución de la inflación a partir del próximo año.
Con este escenario, el índice de diciembre se perfila como un dato clave para cerrar el año económico y anticipar los desafíos que enfrentará la política antiinflacionaria en el inicio de 2026.