Las fiestas vuelven a encontrar a gran parte de las familias argentinas en una situación económica ajustada. Lejos del clima de celebración, el cierre del año llega con mesas más austeras, compras medidas y un escenario marcado por la caída del consumo, el aumento del endeudamiento y la imposibilidad de ahorrar.
En los hogares, el ajuste no responde a un cambio voluntario de hábitos sino a la necesidad de priorizar gastos básicos. Alimentos, servicios y transporte concentran la mayor parte de los ingresos, mientras que otros rubros quedan relegados o directamente eliminados del presupuesto familiar. La pérdida de poder adquisitivo obligó a muchas familias a reducir cantidades, optar por segundas marcas o espaciar compras que antes eran habituales.
La deuda se convirtió en una herramienta casi permanente para sostener el día a día. Tarjetas de crédito, billeteras virtuales y compras fiadas ganaron protagonismo en un contexto donde los ingresos no alcanzan para cubrir todos los gastos del mes. Para muchos, el aguinaldo dejó de ser un ingreso extra y pasó a funcionar como un salvavidas destinado a cancelar compromisos pendientes.
El margen de ahorro, en tanto, prácticamente desapareció. Solo una minoría de los hogares logra guardar algo de dinero, mientras que la mayoría consume todo su ingreso mensual o incluso queda en rojo. Esta falta de respaldo económico incrementa la vulnerabilidad frente a imprevistos y refuerza la sensación de incertidumbre sobre el futuro.
El impacto del ajuste también se refleja en decisiones más profundas: postergación de controles médicos, reducción en actividades recreativas y resignación de proyectos a mediano plazo. En este escenario, la idea de “cambiar la forma de consumir” pierde fuerza frente a una realidad atravesada por restricciones estructurales.
Así, el cierre del año encuentra a miles de familias haciendo equilibrio para llegar a fin de mes, con menos consumo, más deudas y sin margen para pensar en el ahorro, en un contexto que plantea desafíos cada vez más complejos para la economía doméstica.