Las primeras semanas de febrero muestran señales de una nueva aceleración en los precios, con aumentos que se concentran especialmente en alimentos y en los servicios regulados. Las mediciones privadas reflejan que el segundo mes del año comenzó con mayor dinamismo inflacionario en comparación con varios tramos de enero, generando preocupación sobre la evolución del índice general.
Según el último relevamiento de la consultora LCG, durante la segunda semana de febrero los Alimentos y Bebidas registraron un incremento del 1% semanal. El dato no solo supera registros recientes, sino que consolida una tendencia ascendente en el promedio mensual. Dentro del rubro, las carnes volvieron a liderar los aumentos, acompañadas por subas en productos básicos y bebidas.
El impacto no se limita a la góndola. Desde el inicio del mes comenzaron a regir nuevos ajustes en tarifas de servicios públicos, lo que agrega presión directa sobre el gasto de los hogares y también sobre los costos de producción. Los incrementos en energía, transporte y otros servicios regulados suelen trasladarse al resto de los precios, reforzando la inercia inflacionaria.
A esto se suma el efecto estacional del turismo en plena temporada alta. Los valores en alojamiento, gastronomía y recreación muestran subas asociadas a la mayor demanda del verano, lo que influye especialmente en las ciudades turísticas y en los centros urbanos con alta circulación de visitantes.
Con este escenario, febrero arranca con señales de mayor tensión en el costo de vida. La evolución de los precios en las próximas semanas será clave para determinar si la aceleración se consolida o si se logra contener el ritmo de aumentos hacia el cierre del mes.