Falleció el periodista y empresario Pablo Caruso a los 72 años.

En Buenos Aires, a los 72 años de edad, el jueves 6 de mayo. Su corazón no aguantó otro embate, en este caso acelerado por un cáncer tardío y agresivo.

Pablo Caruso solía enojarse cuando lo presentaban como “periodista católico”, pero no porque no lo fuese, lo era y plenamente, sino porque adivinaba el prejuicio, la etiqueta.

Católico, miembro del Opus Dei, padre de 12 hijos y periodista que jamás renunció a expresar su fe en los medios, actividad no exenta de dificultades. Este es el punto que yo quería destacar. Porque los periodistas exigimos coherencia, por ejemplo, a políticos, empresarios y popes de la cultura, pero caemos una y otra vez en la principal incoherencia del siglo XXI: lo políticamente correcto. Y resulta que no hay nada más políticamente incorrecto a día de hoy que Cristo. Pablo no fue un cristiano periodista, sino un periodista cristiano.

Además, era ingeniero e incluso le dio tiempo para colaborar más que activamente en el lanzamiento de Instituto Madero, un centro porteño, pionero en formación profesional para chavales sin muchos posibles.

Trató a Juan Pablo II, para quien tuvo que cubrir muchos viajes apostólicos y al actual Papa Francisco, en sus Buenos Aires natal. A Francisco, no muy amigo del Opus Dei, le explicó, por ejemplo, que la Obra tenía en Buenos Aires el precitado Instituto Madero, no precisamente para hijos de ricos.

 

fuente: hispanidad

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