El gobierno de Estados Unidos manifestó su intención de asumir el control total de las exportaciones de petróleo de Venezuela en el corto plazo, en un nuevo capítulo de la escalada política y económica impulsada por la administración de Donald Trump contra el país sudamericano.
La definición fue expresada por el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, quien aseguró que Washington busca supervisar y administrar todos los envíos de crudo venezolano hacia el exterior. Según explicó, la medida apunta a intervenir directamente en el flujo de exportaciones como parte de una estrategia más amplia sobre el sector energético venezolano.
El anuncio se produce en un contexto de fuerte tensión internacional, luego del secuestro del presidente Nicolás Maduro y de una serie de acciones recientes de Estados Unidos en aguas internacionales. Este miércoles se conoció además que autoridades norteamericanas tomaron el control de dos buques petroleros de bandera rusa, uno en el Océano Atlántico y otro en el Caribe, presuntamente vinculados al transporte de crudo venezolano.
Desde Washington sostienen que el control de las exportaciones permitiría regular el destino de los ingresos petroleros y limitar las operaciones de actores externos considerados aliados del chavismo. En paralelo, analistas advierten que la medida podría profundizar el impacto sobre la ya deteriorada industria petrolera venezolana y generar nuevas tensiones diplomáticas en la región.
Por el momento, no hubo una respuesta oficial de las autoridades venezolanas, mientras la comunidad internacional sigue de cerca la evolución de un conflicto que vuelve a colocar al petróleo en el centro de la disputa geopolítica.