El consumo de productos lácteos inició 2026 con números en rojo y confirmó la desaceleración que ya se había evidenciado durante el cierre del año pasado. Según el último informe difundido por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina, en enero las ventas registraron una baja del 5,6 por ciento interanual en volumen de productos y una caída del 4,9 por ciento si se mide en litros de leche equivalentes.
El reporte también señala que, en la comparación mensual, el volumen comercializado mostró una leve recuperación del 2,6 por ciento frente a diciembre. Sin embargo, al analizar el despacho en litros de leche equivalente —indicador que permite homogeneizar distintos productos— se observó una contracción del 8 por ciento respecto al mes previo, lo que evidencia un comportamiento dispar dentro del sector.
La caída anual refleja el impacto sostenido de la pérdida de poder adquisitivo sobre alimentos considerados esenciales dentro de la canasta básica. Productos como leche fluida, yogures y quesos vienen mostrando ajustes en la demanda, en un contexto donde los hogares priorizan precios y reducen consumos no indispensables.
Desde la cadena láctea advierten que el escenario combina menor consumo interno con mayores costos de producción, lo que genera tensiones tanto en la industria como en el sector primario. Si bien algunos segmentos premium lograron sostener parte de sus ventas, el grueso del mercado continúa afectado por la retracción del gasto familiar.
La perspectiva anualizada consolida la tendencia negativa, marcando un inicio de año complejo para la actividad. En el sector señalan que la recuperación dependerá de la evolución del ingreso real de los consumidores y de la estabilidad de precios en los próximos meses.