Un salteño perteneciente a la tercera edad fue víctima de un robo luego de que un desconocido le ofreciera un caramelo. Al momento de ingerirlo el anciano comenzó a sentir un adormecimiento de manera fuerte y repentina, lo que permitió que el delincuente le robara sus pertenencias.
El señor despertó al día siguiente sin recordar nada, pero notando la falta de $140,000 pesos y las llaves de su vivienda.
El ladrón se acercó a la víctima bajo el pretexto de investigar posibles alquileres para habitaciones desocupadas en su hogar, y mientras hablaban, le ofreció el caramelo que provocó la somnolencia en el anciano.