A pocos días del Día del Niño, la industria juguetera argentina enfrenta un escenario crítico: cerca del 80% de los juguetes que se venden en el país son importados. La fuerte presencia de productos extranjeros se vincula a las flexibilizaciones en la importación impulsadas por el gobierno, lo que dejó a los fabricantes locales en desventaja frente a los precios más bajos de artículos importados.
Durante los primeros siete meses del año, las importaciones de juguetes crecieron de manera significativa, especialmente provenientes de China, donde se producen a menor costo. Esto ha generado un mercado saturado de productos baratos, mientras que los fabricantes argentinos luchan por mantenerse a flote y cubrir los costos de producción en un contexto económico complicado.
A pesar de esta situación, las ventas registran una leve mejora con respecto a meses anteriores, impulsadas por el comercio electrónico y campañas promocionales previas al Día del Niño. Sin embargo, este incremento no alcanza para compensar los años de caída sostenida de la industria local.
El sector advierte además sobre posibles riesgos de seguridad en los juguetes importados, que muchas veces no cuentan con controles rigurosos. Mientras tanto, los consumidores deben enfrentar precios más elevados en productos fabricados en Argentina, consolidando un panorama donde la industria nacional lucha por mantenerse visible en un mercado dominado por importaciones.