A 4.080 metros sobre el nivel del mar, en el paraje Abra Blanca de la Ruta Nacional 51, se erigió la “Cruz de la Vida”, un monumento de casi cinco metros de altura que honra la memoria del Papa Francisco. La iniciativa fue impulsada por Francisco “Pancho” Vacazur, ex sacerdote y amigo personal del pontífice, con el apoyo de su familia y vecinos de la región.
La cruz, visible desde varios kilómetros antes de llegar a San Antonio de los Cobres, fue colocada el 12 de diciembre de 2024. Durante la ceremonia de inauguración, Vacazur destacó que la cruz simboliza la vida, la esperanza y el legado de Francisco, especialmente su llamado al cuidado del medio ambiente y la solidaridad con los más vulnerables, como se expresa en la encíclica Laudato Si’.
Además de rendir homenaje al Papa, la cruz también reconoce a los trabajadores de la Puna, incluidos mineros y ferroviarios, que enfrentan condiciones extremas en su labor diaria. La ubicación del monumento en la llamada “Ruta del Litio”, un corredor clave en la minería de la región, refuerza el mensaje de equilibrio entre desarrollo económico y preservación ambiental.
La “Cruz de la Vida” se convierte así en un símbolo de fe y gratitud, recordando el compromiso del Papa Francisco con la justicia social y el cuidado de la “Casa Común”. Para quienes transitan por la Ruta Nacional 51, esta cruz ofrece un momento de reflexión y conexión con los valores que el pontífice promovió durante su pontificado.