Un reciente avance científico permitió identificar una red cerebral clave que estaría directamente relacionada con los síntomas motores y no motores de la enfermedad de Parkinson. El hallazgo abre la posibilidad de repensar los tratamientos actuales y avanzar hacia terapias más precisas y personalizadas.
Según los investigadores, esta red —conocida como RASG— cumple un rol central en la integración entre el movimiento, la cognición y funciones corporales básicas. A diferencia de los enfoques tradicionales, que se concentraban en áreas específicas del cerebro y en la falta de dopamina, el estudio propone que el Parkinson debe entenderse como una alteración en la comunicación entre múltiples regiones cerebrales.
El trabajo se basó en el análisis de estudios de neuroimagen realizados en pacientes con Parkinson y personas sanas. Los resultados mostraron que quienes padecen la enfermedad presentan una hiperactividad anormal en esta red cerebral, lo que estaría vinculada no solo a temblores y rigidez muscular, sino también a síntomas menos visibles como trastornos del sueño, alteraciones cognitivas, problemas digestivos y cambios en el estado de ánimo.
Uno de los aspectos más relevantes del estudio es que, por primera vez, se obtuvo evidencia preliminar en un grupo reducido de pacientes de que disminuir la hiperactividad de la RASG podría generar mejoras clínicas. A través de técnicas de estimulación cerebral no invasiva, algunos pacientes mostraron una reducción significativa de los síntomas, lo que sugiere que esta red podría convertirse en un nuevo objetivo terapéutico.
Si bien los especialistas advierten que se trata de resultados iniciales y que serán necesarios ensayos clínicos más amplios para confirmar su eficacia, el descubrimiento representa un cambio de paradigma en la comprensión del Parkinson. En lugar de abordar la enfermedad de manera fragmentada, el foco pasa a estar en la regulación de redes cerebrales completas, lo que podría marcar el camino hacia tratamientos más efectivos en el futuro.