Existe la creencia de que el running puede provocar pérdida de masa muscular, pero especialistas señalan que esto no ocurre si se adoptan hábitos adecuados. La clave está en complementar la actividad cardiovascular con ejercicios de fuerza, mantener una dieta equilibrada y respetar los tiempos de descanso.
El riesgo de perder músculo aparece principalmente cuando se corre en exceso sin aportar suficientes calorías o proteínas, situación que puede llevar al catabolismo muscular. Sin embargo, con una planificación correcta, incluso los corredores pueden aumentar su masa y fuerza muscular.
Estudios muestran que el entrenamiento de fuerza orientado a corredores mejora la potencia, la economía de carrera y la composición corporal, sin interferir en los beneficios del ejercicio aeróbico. Por eso, quienes buscan resistencia y fuerza simultáneamente deben combinar ambos tipos de entrenamiento y cuidar la nutrición y recuperación.
En definitiva, correr no está reñido con mantener o incrementar la masa muscular; el secreto está en equilibrar ejercicio, alimentación y descanso.