Las empresas de transporte urbano e interurbano de Salta manifestaron su rechazo a la decisión de la Autoridad Metropolitana de Transporte (AMT), que las obliga a realizar controles de alcoholemia a sus conductores. La medida, que comenzará a implementarse en los próximos días, generó malestar en el sector.
La disposición fue impulsada luego de un siniestro ocurrido en febrero, cuando un colectivo impactó contra un poste en el macrocentro y se confirmó que el chofer tenía 1,4 gramos de alcohol en sangre. A partir de ese episodio, la AMT determinó que las subconcesionarias deberán adquirir alcoholímetros y efectuar controles internos.
Desde las empresas cuestionan esta exigencia y sostienen que la responsabilidad de los controles recae en organismos estatales, como la Secretaría de Seguridad. También advierten que no disponen de personal capacitado ni de los protocolos necesarios para llevar adelante este tipo de procedimientos