La próxima edición de la Copa Mundial de la FIFA 2026, que se disputará en países de Norteamérica, se proyectaba como un evento clave para impulsar el turismo y el marketing deportivo en la región.
Sin embargo, el aumento en los precios de las entradas, sumado a los elevados costos de alojamiento y a un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, comenzó a generar un escenario inesperado. Muchos fanáticos alrededor del mundo están reconsiderando sus planes de viaje ante los altos gastos que implica asistir al torneo.
Frente a esta situación, algunos hoteles en Estados Unidos ya comenzaron a reducir sus tarifas ante el temor de una menor llegada de turistas internacionales.
Lo que inicialmente se esperaba como un gran impulso económico para la región podría enfrentar desafíos si la asistencia de visitantes extranjeros resulta inferior a la proyectada, generando preocupación en el sector turístico y comercial.