Los kioscos atraviesan una fuerte crisis en Argentina y el número de comercios del rubro continúa cayendo a un ritmo acelerado. Desde la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA) advierten que actualmente cierran entre 50 y 70 locales por día, una situación que refleja el impacto de la caída del consumo y el aumento de los costos para los pequeños comerciantes.
Según estimaciones del sector basadas en registros oficiales, en los últimos 17 meses desaparecieron alrededor de 36.000 kioscos en todo el país. Mientras que a fines de 2024 había cerca de 96.000 negocios en funcionamiento, en la actualidad el número sería inferior a los 60.000, lo que marca una reducción significativa en uno de los rubros comerciales más tradicionales de los barrios.
Representantes del sector explican que el escenario responde a una combinación de factores. Por un lado, la pérdida de poder adquisitivo provocó una disminución en la compra de productos típicos de kiosco, como golosinas, bebidas, cigarrillos o snacks, que suelen ser considerados consumos secundarios dentro del presupuesto familiar.
A esto se suma el incremento de los costos fijos, como alquileres, servicios y reposición de mercadería, que complica especialmente a los pequeños comercios que trabajan con márgenes de ganancia reducidos.
Los kiosqueros también señalan que la competencia se amplió en los últimos años. Muchos productos que antes se vendían casi exclusivamente en kioscos ahora pueden encontrarse en supermercados, farmacias, autoservicios e incluso otros rubros comerciales, lo que dispersa las ventas y reduce el volumen de clientes.
En este contexto, muchos comerciantes buscan adaptarse incorporando nuevos productos, ofreciendo servicios adicionales o ampliando horarios de atención. Sin embargo, desde el sector advierten que la situación sigue siendo delicada y que cada vez más kioscos se ven obligados a cerrar ante la dificultad de sostener la actividad.