En un escenario nacional marcado por alertas sobre el aumento de la mortalidad infantil, Salta presenta una realidad distinta. Desde el Ministerio de Salud Pública provincial aseguran que los indicadores vinculados a la muerte de niños menores de un año muestran una tendencia descendente y sostenida en el tiempo.
La subsecretaria de Medicina Social, Gabriela Dorigato, explicó que la provincia logró reducir estos índices a partir de un trabajo territorial intensivo, con fuerte presencia del sistema de salud en comunidades vulnerables. Según detalló, las políticas implementadas en los últimos años apuntan a la detección temprana de riesgos, el seguimiento de embarazos, el control nutricional y el acceso a agua segura, factores clave para prevenir muertes evitables en la primera infancia.
La funcionaria remarcó además que actualmente no se registran casos graves de desnutrición infantil en la provincia, una problemática que en años anteriores había generado especial preocupación, sobre todo en zonas del norte salteño. En ese sentido, destacó el abordaje integral e intercultural como una herramienta central para llegar a familias que históricamente quedaron fuera del sistema sanitario.
A nivel nacional, distintos informes recientes advierten sobre un repunte de la mortalidad infantil, asociado a la crisis económica, la pérdida de acceso a servicios básicos y el deterioro de las condiciones de vida. Frente a ese contexto, las autoridades provinciales sostienen que el fortalecimiento de la atención primaria de la salud permitió amortiguar el impacto social en Salta.
Desde el Ministerio de Salud subrayan que, si bien los datos son alentadores, el desafío es sostener y profundizar las políticas públicas para evitar retrocesos, especialmente en un escenario económico complejo. La prioridad, coinciden, sigue siendo garantizar cuidados integrales desde el embarazo y durante los primeros años de vida.