La presión económica sobre las familias argentinas sigue en aumento y deja cifras que reflejan un deterioro sostenido del bienestar financiero. De acuerdo al Estudio de Bienestar Financiero 2025, elaborado por la consultora Mercer, el 57% de la población asegura que sus ingresos no alcanzan para cubrir los gastos mensuales, mientras que el 61% vive con preocupación constante por su situación económica.
El informe muestra un cambio profundo en la forma en que los argentinos se relacionan con el dinero. Lo que antes era una herramienta para planificar, ahorrar o proyectar, hoy se destina casi exclusivamente a afrontar gastos inmediatos. En ese contexto, el crédito dejó de ser una opción para inversiones o compras importantes y pasó a utilizarse para cubrir necesidades básicas.
Uno de los datos más críticos del relevamiento señala que dos de cada diez personas se endeudaron en los últimos seis meses para pagar alimentos, servicios esenciales o gastos vinculados a la salud. Esta tendencia expone una pérdida marcada del poder adquisitivo y una creciente dependencia del financiamiento para sostener la vida cotidiana.
A nivel regional, la situación argentina se destaca por su gravedad. El porcentaje de personas que no logra llegar a fin de mes supera ampliamente el promedio de América Latina, ubicado en el 43%, y casi duplica los registros de países como México. Esta diferencia posiciona al país entre los de mayor estrés financiero de la región.
Analistas advierten que el endeudamiento destinado a cubrir consumos básicos profundiza la vulnerabilidad de los hogares, ya que compromete ingresos futuros y reduce las posibilidades de recuperación. Con salarios que no logran acompañar el costo de vida, la fragilidad económica se consolida como una realidad cada vez más extendida.