Tras más de un mes de incendios forestales de gran magnitud, el Gobierno nacional declaró la emergencia ígnea en Chubut, La Pampa, Río Negro y Neuquén por el plazo de un año. La medida fue oficializada a través de un Decreto de Necesidad y Urgencia y alcanza a las zonas más afectadas por el fuego, que fueron catalogadas como “zona de desastre”.
La decisión se tomó luego de que en Chubut las llamas arrasaran alrededor de 45 mil hectáreas de bosque nativo, provocando graves daños ambientales, productivos y sociales. La extensión y persistencia de los focos, sumadas a las condiciones climáticas adversas, complicaron las tareas de contención y aceleraron la intervención del Ejecutivo nacional.
Con la declaración de la emergencia, el Gobierno amplía su capacidad de acción para enfrentar la crisis. El decreto habilita la reasignación de partidas presupuestarias, el despliegue inmediato de recursos humanos, técnicos y logísticos, y la adopción de normas complementarias destinadas a asistir a las poblaciones afectadas y sostener las economías regionales dañadas por los incendios.
Según lo expresado en el texto oficial, la medida busca facilitar la planificación y organización de recursos para el combate del fuego, la restauración de las áreas devastadas y la prevención de nuevos focos. En ese marco, se prevé reforzar el trabajo conjunto entre Nación, provincias y municipios, con participación de brigadistas, bomberos y organismos especializados.
Mientras continúan las tareas para controlar los incendios activos, la emergencia ígnea marca un reconocimiento formal de la gravedad de la situación y del impacto que el desastre tiene sobre el ambiente y las comunidades de la región patagónica y del sur del país.