El fuerte avance del mar que sorprendió este lunes a turistas y residentes en distintos puntos de la Costa Atlántica volvió a poner en agenda un fenómeno natural poco conocido: el meteotsunami. Si bien las causas del evento aún están bajo análisis, especialistas consideran que esta podría ser una de las hipótesis más probables, aunque por el momento no existe confirmación científica definitiva.
A diferencia de los tsunamis tradicionales, que se originan por terremotos o movimientos del fondo marino, el meteotsunami se produce por cambios bruscos y violentos en la atmósfera. En particular, está asociado a diferencias repentinas de presión entre la masa de aire y la superficie del mar, generalmente vinculadas al paso de frentes fríos, tormentas intensas o sistemas meteorológicos de rápida evolución.
Cuando esta variación de presión se desplaza a gran velocidad sobre el mar, puede generar una oscilación anormal del nivel del agua. Al llegar a zonas costeras poco profundas o con una configuración favorable, esa energía se amplifica y da lugar a una ola de gran tamaño, capaz de avanzar tierra adentro en pocos segundos, sin el comportamiento progresivo típico de una marejada común.
Uno de los rasgos que caracteriza a estos fenómenos es su corta duración y su escasa previsibilidad. A menudo ocurren sin señales claras para los bañistas, ya que no dependen del viento sostenido ni de tormentas visibles en la zona inmediata. Esto los convierte en eventos difíciles de anticipar y, por lo tanto, potencialmente peligrosos en áreas turísticas.
En el caso ocurrido en la costa bonaerense, los especialistas explicaron que la hipótesis del meteotsunami surge ante la ausencia de actividad sísmica y por el registro de condiciones atmosféricas inestables previas al evento. Sin embargo, advirtieron que el término se utiliza de manera preliminar, ya que aún se están recopilando datos meteorológicos y oceanográficos para determinar con precisión qué ocurrió.
Aunque son poco frecuentes en la región, existen antecedentes de episodios similares que fueron estudiados años atrás en el litoral marítimo argentino. Estos eventos refuerzan la necesidad de profundizar los sistemas de monitoreo y de generar protocolos de alerta temprana que permitan reducir riesgos ante fenómenos naturales de aparición súbita.
Mientras continúan las investigaciones, el episodio dejó en evidencia la vulnerabilidad de las zonas costeras frente a eventos extremos y la importancia de la prevención en un contexto de creciente variabilidad climática.