El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la cancelación de una segunda ola de ataques contra Venezuela luego de que el gobierno venezolano avanzara en la liberación de un importante número de presos políticos. Según expresó el mandatario, la decisión se tomó como respuesta a lo que consideró un “gesto inteligente” en el marco de un proceso orientado a reducir tensiones y abrir un camino hacia la estabilidad.
Trump sostuvo que la liberación de detenidos por razones políticas fue un factor clave para frenar una nueva ofensiva militar que, según indicó, ya estaba en evaluación. En ese contexto, afirmó que su administración optó por priorizar una estrategia de presión diplomática y cooperación condicionada, en lugar de una escalada del conflicto.
En sus declaraciones, el presidente estadounidense también destacó un acercamiento en materia energética. Señaló que Estados Unidos y Venezuela iniciaron conversaciones para avanzar en la recuperación y modernización de la infraestructura de petróleo y gas, un sector estratégico para ambos países. Según Trump, estos trabajos podrían convertirse en un punto central de la nueva etapa de diálogo.
La decisión se da en un escenario regional marcado por fuertes tensiones políticas y militares, y representa un giro significativo en la postura de Washington frente a Caracas. Aunque el mandatario aclaró que Estados Unidos mantendrá vigilancia sobre la situación venezolana, remarcó que nuevas acciones dependerán del cumplimiento de compromisos vinculados a derechos humanos y estabilidad institucional.
Analistas internacionales interpretan el anuncio como una señal de distensión parcial, aunque advierten que el vínculo entre ambos países continúa siendo frágil y sujeto a cambios según la evolución del contexto político interno en Venezuela.