El inicio de 2026 estará lejos de traer alivio en materia de precios. Enero comenzará con nuevos aumentos en rubros esenciales, en un escenario donde la inflación volvió a mostrar señales de aceleración y pone presión sobre los gastos cotidianos de las familias.
Uno de los ajustes más fuertes se sentirá en los alquileres. Los contratos que tengan actualización en enero registrarán subas significativas, determinadas por los índices vigentes que reflejan la evolución acumulada de precios y salarios. Para los inquilinos, esto implicará un mayor esfuerzo en un contexto donde el acceso a la vivienda continúa siendo una de las principales tensiones del presupuesto familiar.
El transporte será otro de los sectores alcanzados. Durante el primer mes del año se esperan incrementos en tarifas de colectivos y otros servicios, como parte del proceso de reducción de subsidios y recomposición de costos. Estos aumentos impactan de forma directa en el bolsillo y también tienen un efecto arrastre sobre otros precios de la economía.
En materia de salud, las empresas de medicina prepaga aplicarán nuevas subas en las cuotas mensuales. El sector argumenta estos ajustes en el aumento de los costos operativos, insumos médicos y salarios del personal, en una dinámica que se mantiene desde hace varios meses.
Los servicios públicos tampoco quedarán al margen. La luz y el gas comenzarán el año con nuevas actualizaciones, tras los recientes cambios en los precios mayoristas de la energía y los ajustes pendientes en transporte y distribución. Estos incrementos se reflejarán de manera progresiva en las facturas que recibirán los usuarios.
Con salarios que muestran dificultades para acompañar el ritmo de los precios, el arranque de 2026 se perfila como un mes complejo para la economía doméstica. La acumulación de aumentos en sectores clave vuelve a poner en el centro la preocupación por el poder adquisitivo y el impacto de la inflación en la vida diaria.